Humano, ya puse tu ofrenda para que me visites.

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Ya era de noche, me fui a mi camita y me recosté, todavía mantuve mis ojos abiertos por un rato y te recordé, humano. No sé cuánto tiempo ha pasado desde que te fuiste, pero tu ausencia se siente en mi corazón todos los días.

Soy un perro y no comprendo muchas cosas de las que hacen los humanos, pero ya llegó la temporada en la que ponen en la mesa mucha comida que huele delicioso y tu foto en el centro. La familia te conoce bien, pero no mejor que yo.

Me quedé profundamente dormido y soñé que vendrías a verme, yo ya lo sabía y necesitaba recibirte como te mereces, así que puse lo que realmente te haría feliz al llegar a casa.

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Lo primero fue una pelota, ¿recuerdas que cuando regresabas a casa me la lanzabas para que yo fuera por ella y cuando te la devolvía me abrazabas? Bueno, hace mucho que no me divierto tanto y que no estoy entre tus brazos. ¡Qué emoción que pueda suceder otra vez!

humano y su perro
Pixabay

También dejé los calcetines que nunca encontraste, supuse que estarías muy contento de volverlos a usar.

No creas que se me olvidó tu orden de tacos, todos los viernes llegabas con tu paquete de cinco y uno extra para mí. Tampoco podía faltar tu pan de chocolate favorito para el fin de semana, lo acompañabas con café por las noches.

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Dejé la primera placa con mi nombre, cuando ya estaba desgastada y me la cambiaste, dijiste que la guardarías porque era tan especial como yo y que si yo partía antes que tú, la llevarías contigo para sentirme cerca, pero yo fui el que se quedó aquí.

La vela quedó encendida para iluminar tu camino y, lo más importante, tu foto. No fue fácil, en mi sueño sentía un profundo dolor. Elegí la foto en la que sales más alegre, yo estoy a tu lado en el parque, así te recuerdo, con una gran sonrisa y siempre con la mejor actitud. Me duele mucho que ya no estés a mi lado.

Pixabay

La parte más bonita fue cuando entraste a la casa, viste la ofrenda y comenzaste a llorar, sabías que yo la había preparado especialmente para ti, instantes después me buscaste con la mirada, cuando te diste cuenta que taba muy cerca de ti, diste unos pasos para ir a abrazarme.

Y ya no hay más historia, un ruido impidió ese abrazo, abrí los ojos y volví a la realidad, en la que tampoco te puedo abrazar.

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