Calaverita de la jefa Balám

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Estaba Balam sentada en la oficina, 

esperaba con paciencia a los humanos.

De repente la puerta se abrió y era la muerte,

se acercó a ella y sostuvo sus patas con las manos.

La jefa no se asustó, solo la miró,

no entendía qué estaba pasando,

la calaca habló para hacerle un comentario,

que según en casa perrhijos estaban asustando.

Balám no le creyó, ella seguía tranquila,

sabía que sus humanos cuidaban el lugar.

La muerte le dijo que no estuviera tan segura

porque ellos se entretenían poniendo el altar.

La muerte no entendió porqué no se asustaba,

pero no estaba dispuesta a resignarse,

comenzó a pensar en en otro plan

para que nadie pudiera salvarse.

Balam sospechó que algo tramaba, 

no lo pensó dos veces y comenzó a ladrar,

salió corriendo para avisar a sus humanos,

estos la escucharon y corrieron hacia ella sin parar.

También vieron a la muerte,

se quedaron quietos, ellos sí se asustaron más,

Balam se decepcionó mucho

porque ella tuvo que poner a la calaca en su lugar.

Continuó ladrando con mucha potencia, 

y la muerte ya no supo qué hacer,

así que salió resignada sin decir nada más,

los humanos respiraron, la jefa los acababa de salvar.

Balam exigió un pedazo de pizza,

argumentó que había sido muy valiente,

los humanos la complacieron 

porque si ella, ahora estuvieran con la muerte.

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