Diario con una perrhija embarazada capítulo 1

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Lola es una schnauzer miniatura de seis años que nació el 4 de mayo de 2011. Hoy que festejamos su cumpleaños hacemos un recuento del camino recorrido. Con ella hemos viajado, sufrido un par de enfermedades, descubierto el mundo en 4 patas, y sobre todo, disfrutado la vida que nos ha dejado muchas experiencias como la que te contaremos a continuación.

Aunque creemos en la esterilización para evitar el maltrato animal, nos llevó tiempo decidirnos. Fue el amor que sentimos por ella, además de el inevitable paso del tiempo lo que nos orilló a tomar la determinación de prepararla y prepararnos para acompañarla durante su embarazo.

Alguna vez imaginamos nuestras vidas con ella y un hijito suyo; como tenemos buena comunicación con Laura y Eduardo, sus veterinarios, en varias visitas les realizamos preguntas como ¿Cuánto dura la gestación de un perro? ¿cómo es el proceso? ¿cuántos perros puede tener un perro de su tamaño y raza? ¿cuál es la mejor edad para cruzarla?, etc. Ellos nos despejaron todas las dudas.

Posteriormente nos cuestionamos sobre el posible destino de los perritos, y es que nos preocupa mucho que queden en buenas manos ya que esperamos los cuiden igual o mejor de lo que nosotros nos esmeramos en mantener una buena calidad de vida para Lola. Afortunadamente varios familiares cercanos aceptaron quedarse con un hijito suyo, pues como ella es una perrhija extraordinaria, sería como tenerla en casa, más allá de las temporadas de vacaciones.

Desde el año pasado nos preparamos con periódicas visitas al veterinario en las que comprobaban su estado físico y de salud pues la edad de nuestra perrhija es similar a la de una persona de 40 años. Posteriormente comenzamos a revisar y actualizar sus vacunas pues estas les transferirán inmunidad a los cachorros. En octubre ella estaba lista médicamente para realizar la monta, sin embargo tuvo un celo silencioso que pasó desapercibido, pues no mostró sangrados como en otras ocasiones. Esto se sumó a que sus humanos estábamos muy ocupados y teníamos un viaje en puerta que nos alejaría de ella cerca de los días del parto. Por lo tanto decidimos postergarlo.

Este año la situación cambió, tenemos más tiempo para acompañarla en el proceso de gestación.

Fue en marzo cuando notamos síntomas del celo, aún no nos decidíamos por hacerlo. En abril la llevamos con sus veterinarios para un chequeo, ya que de nueva cuenta, parecía tener un celo silencioso. Aquella ocasión volvimos a realizar muchas preguntas, concluyendo en que esta era la ultima oportunidad que teníamos para cruzar a nuestra perrhija, pues por la edad, después sería muy peligroso hacerlo.

Los médicos sugirieron realizarle una citología para determinar en qué momento del celo nos encontrábamos, resultando que podría ser la etapa previa o posterior. De nuevo teníamos el tiempo encima, pedimos que nos sugirieran algún macho tan cuidado y querido como Lola. Nos pusieron en contacto con la familia de Owen, un macho de 11 años, quienes al explicarles la situación accedieron a juntarlos.

Aquella tarde regresamos a casa confundidos, sin embargo siempre hemos tenido una conexión muy grande con Lola. Los tres sentimos que era el momento.

A día siguiente acudimos a la casa de Owen, además de la hospitalidad de su familia, nos sorprendimos al ver que los dos perrhijos que curiosamente son muy parecidos y tienen la misma placa de Mickey Mouse con su nombre grabado, se llevaron muy bien, corrieron por todo el departamento e intentaron cruzarse durante buen tiempo sin conseguirlo. Después de una hora, la familia de Owen sugirió juntarlos en la veterinaria.

Días más tarde volvimos a encontrarnos, los veterinarios realizaron otra citología determinando que definitivamente estaba en celo. Fue entonces que Lola y Owen lograron cruzarse.

A partir de ahí, aunque no hemos comprobado médicamente que Lola está gestando, observamos varios cambios en nuestra perrhija.

La primera semana actuó con normalidad, aunque la sentíamos con una energía diferente.

En la segunda semana salimos de viaje a Tepoztlán, un pintoresco pueblo cerca de la Ciudad de México; fue allí donde notamos que a pesar de que a ella le gusta mucho caminar largas distancias, después de media hora de paseo se detuvo negándose a andar, de inmediato la cargamos y continuamos juntos el recorrido con ella sobre los hombros.

La tercera semana comenzamos a observar que se ensanchaba, la sentimos más pesada, de buen ánimo pero visiblemente más cansada.

La cuarta semana acudimos a una fiesta familiar, ella estuvo recostada, saliendo a jugar a ratos, pero con poca energía.

Esta semana encontramos un vómito dentro de nuestra casa, tuvimos que hacer trampa para que comiera pues no ha tenido mucho apetito, nos busca para que le hagamos caricias y al menor acercamiento comienza a hacer sonidos de confort. La vemos de buen ánimo, pero chipil.

Será la próxima semana cuando le toque la visita programada con sus veterinarios, en esta le tomaran una radiografía para determinar si efectivamente está gestando y en su caso cuántos perritos hay en su interior. Nuestros corazones nos indican que está embarazada y todo saldrá bien.

Te invitamos a leer la siguiente actualización en la que te contaremos más de este proceso y algunos detalles importantes de la gestación en los perros.

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Comentarios

  1. Wow. Que excelente historia, me gustó mucho. Por favor manténganos al tanto, mucha gracias por escribir esta linda historia, es hermosa la mama y seguramente sus hijos serán todavía más hermosos 😀
    Saluditos 🙂

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