Mi perro me regresó a la vida

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Mi nombre es Silvia, tengo 64 años y desde hace dos años tengo un nieto de cuatro patas, se llama Amaranto, me lo regalaron cuando a penas era un cachorro. Yo nunca había tenido un perro y su llegada cambió mi vida drásticamente.

Contaré un poco de lo que he vivido en los últimos años para que sepan porqué tengo un perrhinieto. Hace seis años murió mi esposo, por más cuidados que le daba y su tratamiento fue inevitable su partida, ya estaba muy enfermo.

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Mi mundo se derrumbó, él era mi única compañía. Tuvimos dos hijas, sí convivíamos con ellas,  pero cada una ya tenía su vida hecha, dicen que es una de las leyes de la vida y no podemos ni debemos hacer nada para evitarlo.

Me apoyan mucho, también cuando estaba su papá, nos acompañaban a las consultas, compraban las medicinas y lo cuidaban cuando podían, pero al final de cada día, solo nos quedábamos él y yo en la casa y no necesitábamos a nadie más.

Cuando él partió conocí la soledad, me visitaban muchas personas y mis hijas me llevaban a hacer cualquier cosa para intentar distraerme de la situación, pero era inútil,  mi vida ya no estaba completa.

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Poco a poco salí adelante, me costó mucho trabajo motivarme, de hecho había días en los que sentía que mi vida ya no tenía sentido. Por eso mis hijas pensaron que era una buena idea que yo tuviera un perro en casa.

Un día, las dos llegaron muy emocionadas con un tierno cachorro y una caja llena de cosas, al principio me negué porque no me sentía emocionalmente capaz de cuidarlo, pero al final me convencieron y lo acepté con mucho gusto.

De verdad mi vida cambió, era mi nueva compañía, pero también implicaba una responsabilidad, ese pequeño depende totalmente de mí, afortunadamente no me costó mucho trabajo educarlo ni adaptarme a mi nueva vida.

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Desde que llegó no me volví a sentir sola, por supuesto que extraño mucho a mi esposo, pienso que tal vez le hubiera dado mucho gusto conocer y convivir con Amaranto y se lo hago saber al pequeño porque a veces le cuento anécdotas de su abuelito.

Tener un perro es una experiencia única, Amaranto llegó en un punto de quiebre y me siento muy afortunada. Mis hijas también lo aman, los días en familia son muy especiales, más cuando salimos los cuatro a pasear.

Me han dicho que en realidad es mi perrhijo, pero por mi edad y sus travesuras pienso que es mi perrhinieto y soy una abuelita muy feliz. Amaranto me trajo felicidad, motivación, distracción, lealtad y mucho amor.

¡Gracias!

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