El último abrazo que le di a mi humano

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Esta historia está basada en los últimos treinta segundos que estuve en los brazos de mi humano, después de ese momento reafirmé la teoría que tenemos nosotros los perros: Valora y aprovecha cuando tienes cerca a las personas que amas con todo tu corazón.

Héctor es y será siempre el amor de mi vida. Hace unos días se fue de mi lado despidiéndose de mí arrastrando palabras y con un débil abrazo, su grave estado de salud ya no le permitió dar más.

Tuve muchas emociones encontradas, por un lado estaba feliz de que estuviéramos juntos de nuevo, porque desde que enfermó lo llevaron al hospital y yo me tuve que quedar en casa con mi hermano humano, su otro hijo, Oscar esperando a que volviera.

Unsplash

Sin embargo, los días pasaban y no había noticias, la puerta se abría, pero sin que él entrara y por un momento pensé que jamás lo iba a volver a ver, que ya no jugaríamos ni daríamos esos largos y divertidos paseos.

Hasta que por fin nos reencontramos, no fue en las mejores circunstancias ni como yo lo imaginaba, creí que cuando lo volviera a ver iba a correr hacia mí con entusiasmo y me llenaría de besos, pero el escenario fue totalmente diferente.

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Oscar pasó por mí a la casa desde temprano, nos subimos al carro y condujo hasta el hospital, según tengo entendido, nosotros los perros no podemos entrar, solo que hicieron una excepción porque Héctor no quería irse sin despedirse de mí.

Pixabay

Entré a su habitación en los brazos de mi hermano y después me colocó en el pecho de mi humano, yo me quedé quieto mientras me acariciaba y me decía unas cuantas palabras, la tristeza me invadía, tenía claro de que era el fin.

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Cerré los ojos, me sentía seguro entre sus brazos, la misma que me hizo sentir en cada instante que estábamos juntos. Decidí no pensar en nada y aprovechar esos últimos instantes, hasta que las caricias se debilitaron y su corazón se detuvo. Ahí supe que lo había perdido todo.

Sé que estoy en buenas manos y que me cuidarán, pero siempre habrá un gran vacío en mi interior.

Gracias Hector por todo lo vivido, pronto nos volveremos a encontrar.

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